Luciérnaga sin luz

El joven director estadounidense Dennis Lee nos presenta su ópera prima “Luciérnagas en el jardín”, un drama que no convence.

Los actores Willem Dafoe (Charles Taylor) y Julia Roberts (Lisa Taylor) sobresalen en “Luciérnagas en el jardín”.

Los actores Willem Dafoe (Charles Taylor) y Julia Roberts (Lisa Taylor) sobresalen en “Luciérnagas en el jardín”.

La película “Luciérnagas en el jardín” (“Fireflies in the Garden”, 2008) tiene un elenco llamativo, conformado por Julia Roberts, Willem Dafoe, Ryan Reynolds, Emily Watson y Carrie-Anne Moss, entre otros; posee un buen trabajo de fotografía, realizado por Danny Moder; asimismo, tiene una muy buena banda sonora, compuesta por Javier Navarrete; y nos presenta un guión que arranca bien y que tiene secuencias muy interesantes, pero que termina por desinflarse, dejándonos la sensación de que el resultado final pudo ser mejor.

“Luciérnagas en el jardín” ha sido dirigida y escrita por el novato director Dennis Lee, quien se ha inspirado en un breve poema homónimo del vate estadounidense Robert Frost (1874-1963) para elaborar este drama familiar. El poema reza así: “Aquí vienen estrellas verdaderas a colmar los altos cielos, / y aquí en la tierra llegan emulantes voladores, / que aunque nunca igualen en tamaño a las estrellas, / (y en el fondo realmente nunca lo han sido) / a veces logran un comienzo muy parecido al de ellas. / Sólo que, claro, no consiguen sostenerlo”. De este modo, el poema es una metáfora de la posibilidad de grandeza que no logrará la familia Taylor.

El filme arranca con un flashback sobre un tenso viaje automovilístico en el que Charles Taylor (excelente Willem Dafoe), un escritor y catedrático en literatura, maltrata psicológicamente a su menor hijo Michael (Cayden Boyd), ante el débil esfuerzo por defenderlo de su esposa Lisa (correcta Julia Roberts). Michael termina por abandonar el carro y es obligado a regresar a pie a su lejana casa, bajo la fuerte lluvia. Al mismo tiempo, se superpone una serie de escenas en tiempo presente que llevarán a Charles y Lisa Taylor a estrellarse contra un árbol, muriendo Lisa inmediatamente, justo en el día que la familia Taylor se reúne tras varios años.

Luego del entierro de la madre, imaginé que muchos conflictos empezarían a salir a flote y con una gran intensidad, pero no. El Michael adulto –también escritor– (Ryan Reynolds) es un personaje torpe, juguetón, que apenas sufre la reciente muerte de su madre en una escena solitaria y que en ningún momento se atreve a confrontar a su padre, inválido tras el accidente. A diferencia del Michael más joven, quien se enfrenta verbal y físicamente a su padre, desafiando su autoritarismo y sus continuos maltratos. Sin dudas, Boyd nos presenta un mejor Michael que el que nos da Reynolds, por eso los flashbacks son más interesantes que el relato principal. Y no es que Reynolds lo haga mal, sino que el guión y la dirección de Lee no lo favorecen.

Lo que se va revelando del pasado no pesa, dramáticamente hablando. Todo se vuelve soso e insulso. Y un drama sin conflictos sólidos termina por aburrir. Lee ha desperdiciado un buen elenco en este filme, cuyo resultado final hace honor al poema que lo inspiró.

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el domingo 21 de junio del 2009.

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