Thriller brillante

julio 11, 2009

La premiada película “La desconocida”, del director italiano Giuseppe Tornatore, llega al rescate de la limitada cartelera cinematográfica limeña.

La rusa Ksenia Rappoport seduce, angustia e intriga al espectador, convirtiéndolo en cómplice de sus erróneos actos.

La rusa Ksenia Rappoport seduce, angustia e intriga al espectador, convirtiéndolo en cómplice de sus erróneos actos.

Tras semanas de estrenos insulsos, por fin hay una película que vale comentar, y por mucho. Se trata de “La desconocida” (“La sconosciuta”, 2006), dirigida por el siciliano Giuseppe Tornatore, reconocido por cintas como la brillante “Cinema Paradiso” (1987, Óscar a mejor película extranjera), la desalentadora “Están todos bien” (1990, con Marcello Mastroianni), la nostálgica “La leyenda de 1900” (1998, con Tim Roth) y la fallida “Malena” (2000, con Monica Bellucci).

En esta oportunidad, Tornatore se aleja de esos filmes emotivos, para abordar el género del thriller con sumo éxito. Y gran parte del excelente trabajo cinematográfico de “La desconocida” se lo debe a la acertada fotografía de Fabio Zamarion, a la formidable interpretación de la actriz rusa Ksenia Rappoport y a la eterna comunión que Tornatore tiene con esa leyenda musical llamada Ennio Morricone, cuyas notas elevan los niveles del tormento, vuelven más peligrosas las situaciones y enriquecen dramáticamente a la cinta. Otra banda sonora de Morricone digna de colección.

El filme se inicia con una secuencia de escenas que nos recuerda la fiesta de máscaras de “Eyes Wide Shut”, de Stanley Kubrick, para luego pasar a la llegada de la ucraniana Irena Iarshenko (Rappoport) a la localidad italiana de Velarchi, con el fin de encontrar trabajo en el edificio de departamentos, donde vive la familia Adacher. Tras convencer al conserje del inmueble (Alessandro Haber), ella consigue un puesto de limpieza.

Desde su intrigante llegada a Velarchi, Irena sufre de constantes trastornos (traducidos en efectivos flashbacks), debido a los recuerdos de los maltratos sexuales a los que le sometió un proxeneta llamado Muffa (Michele Placido), a quien ella cree haber asesinado antes de huir. Ya en el edificio, Irena se hace amiga de la nana de los Adacher, Gina (Piera Degli Esposti), a la que bota por las escaleras para quedarse con su puesto.

De este modo, la ucraniana entra a la casa Adacher, ganándose poco a poco el afecto de la pequeña Thea (Clara Dossena) y la confianza de su madre Valeria (Claudia Gerini). Pero cuando parece que su oscuro pasado ha quedado en el olvido, vuelve Muffa para cobrar venganza. Luego, la historia va perdiendo los elementos del clásico thriller para terminar armando el rompecabezas de un drama social que devela la trata de blancas y el tráfico de niños.

Una mención especial merece Ksenia Rappoport. La cámara la ama. Sus gestos, sus miradas, su andar y su versatilidad son perfectos en este thriller de Tornatore. Rappoport seduce, angustia e intriga, convirtiéndonos en cómplice de sus rizos y de sus erróneos actos. Simplemente genial.

Vale mencionar que en Italia el filme ganó cinco premios David di Donatello en el 2007: mejor película, director, actriz, música y fotografía. En pocas palabras, “La desconocida” es desde ya un clásico imperdible para todo buen cinéfilo.

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el sábado 11 de julio del 2009.

Luciérnaga sin luz

junio 21, 2009

El joven director estadounidense Dennis Lee nos presenta su ópera prima “Luciérnagas en el jardín”, un drama que no convence.

Los actores Willem Dafoe (Charles Taylor) y Julia Roberts (Lisa Taylor) sobresalen en “Luciérnagas en el jardín”.

Los actores Willem Dafoe (Charles Taylor) y Julia Roberts (Lisa Taylor) sobresalen en “Luciérnagas en el jardín”.

La película “Luciérnagas en el jardín” (“Fireflies in the Garden”, 2008) tiene un elenco llamativo, conformado por Julia Roberts, Willem Dafoe, Ryan Reynolds, Emily Watson y Carrie-Anne Moss, entre otros; posee un buen trabajo de fotografía, realizado por Danny Moder; asimismo, tiene una muy buena banda sonora, compuesta por Javier Navarrete; y nos presenta un guión que arranca bien y que tiene secuencias muy interesantes, pero que termina por desinflarse, dejándonos la sensación de que el resultado final pudo ser mejor.

“Luciérnagas en el jardín” ha sido dirigida y escrita por el novato director Dennis Lee, quien se ha inspirado en un breve poema homónimo del vate estadounidense Robert Frost (1874-1963) para elaborar este drama familiar. El poema reza así: “Aquí vienen estrellas verdaderas a colmar los altos cielos, / y aquí en la tierra llegan emulantes voladores, / que aunque nunca igualen en tamaño a las estrellas, / (y en el fondo realmente nunca lo han sido) / a veces logran un comienzo muy parecido al de ellas. / Sólo que, claro, no consiguen sostenerlo”. De este modo, el poema es una metáfora de la posibilidad de grandeza que no logrará la familia Taylor.

El filme arranca con un flashback sobre un tenso viaje automovilístico en el que Charles Taylor (excelente Willem Dafoe), un escritor y catedrático en literatura, maltrata psicológicamente a su menor hijo Michael (Cayden Boyd), ante el débil esfuerzo por defenderlo de su esposa Lisa (correcta Julia Roberts). Michael termina por abandonar el carro y es obligado a regresar a pie a su lejana casa, bajo la fuerte lluvia. Al mismo tiempo, se superpone una serie de escenas en tiempo presente que llevarán a Charles y Lisa Taylor a estrellarse contra un árbol, muriendo Lisa inmediatamente, justo en el día que la familia Taylor se reúne tras varios años.

Luego del entierro de la madre, imaginé que muchos conflictos empezarían a salir a flote y con una gran intensidad, pero no. El Michael adulto –también escritor– (Ryan Reynolds) es un personaje torpe, juguetón, que apenas sufre la reciente muerte de su madre en una escena solitaria y que en ningún momento se atreve a confrontar a su padre, inválido tras el accidente. A diferencia del Michael más joven, quien se enfrenta verbal y físicamente a su padre, desafiando su autoritarismo y sus continuos maltratos. Sin dudas, Boyd nos presenta un mejor Michael que el que nos da Reynolds, por eso los flashbacks son más interesantes que el relato principal. Y no es que Reynolds lo haga mal, sino que el guión y la dirección de Lee no lo favorecen.

Lo que se va revelando del pasado no pesa, dramáticamente hablando. Todo se vuelve soso e insulso. Y un drama sin conflictos sólidos termina por aburrir. Lee ha desperdiciado un buen elenco en este filme, cuyo resultado final hace honor al poema que lo inspiró.

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el domingo 21 de junio del 2009.

Salvación humana

junio 14, 2009

La película “Terminator 4”, dirigida por McG, nos ofrece un constante cuestionamiento existencial por parte de sus personajes principales.

Los actores Christian Bale y Sam Worthington nos presentan dos interpretaciones impecables en “Terminator 4”.

Los actores Christian Bale y Sam Worthington nos presentan dos interpretaciones impecables en “Terminator 4”.

Cuando parecía que la historia de los clásicos filmes de ciencia ficción “Terminator 1” (“El Exterminador”) y “Terminator 2” (“El Día del Juicio Final”) –dirigidos por el laureado James Cameron y protagonizados por Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton–, se iba en picada tras la irregular tercera parte (“La Rebelión de las Máquinas”, dirigida por Jonathan Mostow), “Terminator 4” (“La Salvación”) la refresca, llevándola a un nivel más filosófico, gracias a un muy buen guión, que nos ofrece un constante cuestionamiento existencial por parte de sus personajes, tanto principales como secundarios, los cuales han sido correctamente interpretados por un reparto parejo.

Esta cuarta parte ha recaído en manos del estadounidense McG (Joseph McGinty Nichol), quien ha dirigido anteriormente los aburridísimos filmes “Los Ángeles de Charlie” y “Los Ángeles de Charlie: Al límite” (salvo que usted sea hincha de Cameron Díaz o Lucy Liu), por lo que no esperaba mucho realmente. Pero McG se ha superado con creces.

“Terminator 4” se sostiene en dos grandes pilares: el guión y las actuaciones. John D. Brancato y Michael Ferris han sido los encargados de escribir un argumento sólido que respeta la saga y que le añade más elementos emotivos y humanos a la historia, la cual empieza en el año 2003, cuando el prisionero Marcus Wright (genial Sam Worthington) entrega su vida (por un beso) a la doctora Serena Kogan (Helena Bonham Carter), quien forma parte de un experimento científico que convertirá a Wright en el primer exterminador T-800.

Tras ese breve comienzo, el relato viaja al postapocalíptico año 2018 y vemos a un adulto John Connor (perfecto Christian Bale) liderando a la resistencia humana contra las máquinas de Skynet. Aquí se puede apreciar una mayor variedad de robots: motos, serpientes, aviones y cazadores gigantes, además de los infaltables exterminadores. Los robots contribuyen positivamente a crear una mayor atmósfera de peligro y no distraen, por suerte.

Luego de varias vicisitudes, tanto Connor como Wright –quien revive tras quince años– tienen un nexo común: Kyle Reese (Anton Yelchin en buen rol secundario), quien viajará al pasado para salvar y embarazar a Sarah Connor, por lo que el futuro de la humanidad depende de mantener vivo al joven Reese. Así, Wright es capturado por la resistencia, pero logra escapar gracias a la ayuda de la bella Blair Williams (Moon Bloodgood), quien es la única que cree en su humanidad y no lo trata como a una máquina. En la huida, Connor deja ir a Wright para salvar juntos a Reese, quien está prisionero en la sede de Skynet en San Francisco.

El final nos ofrece un último acto humano del cyborg Wright, que lo redime de su pasado. “Terminator 4” está tan buena que iré a verla de nuevo al cine. Si usted no la vio, ¿qué espera?

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el domingo 14 de junio del 2009.

Emoción sin freno

junio 6, 2009

El director estadounidense J.J. Abrams ha dado en el clavo con “Star Trek”, rescatando a una franquicia que no encontraba el rumbo.

Los actores Chris Pine (Kirk) y Zachary Quinto (Spock) forman parte del nuevo elenco de la franquicia “Star Trek”.

Los actores Chris Pine (Kirk) y Zachary Quinto (Spock) forman parte del nuevo elenco de la franquicia “Star Trek”.

Retomo esta columna cinematográfica con un filme que me sorprendió gratamente durante mis merecidas vacaciones y que no pude comentarlo en el momento de su estreno. Sinceramente no esperaba mucho de “Star Trek”, pero al salir de la sala de cine estaba más que satisfecho con esta pieza de ciencia ficción, un género que tiene la mala costumbre de defraudar mucho a sus fieles seguidores.

Star Trek” es la undécima cinta basada en la longeva y homónima serie de televisión estadounidense, que fue creada en 1966 por el director y productor yanqui Gene Roddenberry. En esta ocasión, la responsabilidad de dirigir “Star Trek” recayó en las manos del también director y productor J.J. Abrams (Nueva York, 1966), quien decepcionó con su ópera prima “Misión Imposible III” (2006), un paso en falso en su carrera, que tiene éxitos rotundos como lo son las famosas teleseries “Alias” y “Lost”.

La película comienza mostrándonos cómo la nave USS Kelvin –de la Federación Unida de Planetas– es destruida por la nave romulana Narada, que al mando de su líder Nero (irreconocible Eric Bana) acaba de viajar en el tiempo para vengar la destrucción de su planeta. Durante la destrucción de la USS Kelvin, nace James Tiberius Kirk, gracias al sacrificio de su padre, lo que marcará el duro destino del joven Kirk (correcto Chris Pine).

Paralelamente, se nos presenta la infancia de Spock, quien es mitad vulcano-mitad humano, lo cual le causará profundos golpes emocionales, y que finalmente llevarán al joven Spock (genial Zachary Quinto) a dejar su planeta Vulcan, para formar parte de la Flota Estelar de la Federación. Así, las vidas de Spock y Kirk se entrecruzan en la Flota Estelar y terminan luchando por el poder de la mítica USS Enterprise, conflicto que pondrá en peligro sus vidas, ante la arremetida del capitán Nero.

Abrams ha dado en el clavo rotundamente con “Star Trek”, no sólo porque ha rescatado a una franquicia que no encontraba el rumbo, sino también porque –alejándose ligeramente de lo que es la serie original– ha logrado entregarnos una excelente película de ciencia ficción –como lo hicieran George Lucas o Stanley Kubrick, salvando las distancias–, gracias a un excelente guión (Robert Orci y Alex Kurtzman), unas actuaciones sobresalientes, una gran dirección y unos efectos especiales brillantes.

De este modo, puedo afirmar que “Star Trek” es un carrusel de emoción sin freno, que mantiene al espectador pegado a su butaca durante las más de dos horas de duración. Sin lugar a dudas, espero con muy buenos ojos la duodécima entrega de “Star Trek”, que también dirigirá Abrams, junto al mismo elenco y los mismos guionistas, y que de momento se estrenaría en el 2011.

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el sábado 6 de junio del 2009.

Amor premiado

abril 11, 2009

El filme “Quisiera ser millonario” ganó ocho premios Oscar, pero no pudimos comentarla en su debido momento. Corregimos esa omisión.

Los actores Dev Patel y Freida Pinto dan vida a los jóvenes enamorados Jamal y Latika en “Quisiera ser millonario”.

Los actores Dev Patel y Freida Pinto dan vida a los jóvenes enamorados Jamal y Latika en “Quisiera ser millonario”.

El joven Jamal Malik (interpretado por un correcto Dev Patel) está a punto de convertirse en millonario, pero la policía india sospecha que ha hecho trampa en el programa ¿Quién quiere ser millonario?, por lo que es torturado antes de la ronda final del concurso televisivo. Durante las torturas, Jamal comienza a contar cómo sabía cada una de las respuestas mediante constantes flashbacks a su niñez y adolescencia. Asimismo, confiesa la principal razón por la que participa en el concurso: recuperar a Latika (Freida Pinto, nueva musa de Woody Allen), el amor de toda su vida.

Este es el sencillo, pero efectivo, argumento del premiado filme “Quisiera ser millonario” (“Slumdog Millionaire”, 2008), del director británico Danny Boyle (Manchester, 1956), quien es archiconocido por su obra maestra “Trainspotting” (1996), película de culto de los años noventa que relata la filosofía de vida de un grupo de heroinómanos escoceses y que muestra los rasgos principales de la filmografía de Boyle: una fuerte influencia del videoclip, una gran capacidad narrativa, un empleo inteligente de la música y una expresividad individual muy marcada, elementos que también posee “Quisiera ser millonario”, en diferentes niveles.

Esta historia de amor sucede en la ciudad india de Mumbai (ex Bombay), que sirve de escenario a Boyle para mostrar, con la sordidez que lo caracteriza, el mundo en el que viven Jamal y su hermano Salim: la extrema pobreza, el abuso infantil, las mafias, los problemas religiosos entre hindúes y musulmanes, la sobrepoblación y la contaminación ambiental, entre muchos problemas más. Respecto a esto, se ha acusado a Boyle de retratar miserablemente a Mumbai, pero creo que el realismo crudo se justifica en cuanto sirve fielmente a la historia.

De los flashbacks de la infancia de Jamal, rescato una secuencia fecal sumamente hilarante: cuando el niño Jamal queda encerrado en un baño público y justo llega a su barrio el popular actor indio Amitabh Bachchan. Otras secuencias bien logradas son las numerosas persecuciones entre los barrios y trenes de Mumbai. El final de la película está lleno de lugares comunes que se anticipan tempranamente: el amor triunfa, el malo de la historia (Salim Malik) logra redimirse y el chico pobre se convierte en rico. Igual se deja ver.

“Quisiera ser millonario” ganó ocho premios Oscar –mejor película, mejor director, mejor guión adaptado (Simon Beaufoy), mejor fotografía (Anthony Dod Mantle), mejor edición (Chris Dickens), mejor banda sonora original (A.R. Rahman), mejor canción original (“Jai Ho”) y mejor edición de sonido– no por su calidad intelectual ni por ser una gran historia, sino por ser un producto cinematográfico de buena calidad que promueve (o vende) dos cosas muy importantes para estos tiempos de desasosiego económico global: optimismo y vitalidad.

*Publicado originalmente en el diario Expreso de Lima, Perú, el sábado 11 de abril del 2009.


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